Anamórfico
Una sola línea estirada en vertical hasta deformarse: tipografía a presión.
Cartel y brutalismo
Tipografía a tamaño desmesurado y un único color saturado. Para quien prefiere que le miren a que le encuentren cómodo.
19 plantillas de esta familia, y cada una disponible en los 15 formatos: cabeceras, avatar, publicaciones y stories.
Una sola línea estirada en vertical hasta deformarse: tipografía a presión.
Cuatro líneas a caja alta sin un respiro entre ellas: un muro de letras.
Tres copias del titular desplazadas en tres tintas: el cartel que vibra.
Diagonales de peligro arriba y abajo y un triángulo de aviso: señalización de obra.
Una caja de color a doce grados con el titular dentro: el cartel de un evento.
Marco de ocho píxeles y sombra dura desplazada: el neobrutalismo que sí se lee.
Tipografía enorme, bordes duros y cero adornos: imposible pasar desapercibido.
Banda tricolor al pie y un titular sin adornos: la retórica del cartel de campaña.
Documento tachado: barras negras sobre todo menos sobre lo que importa.
Dos cintas de balizamiento cruzando el lienzo con el texto repetido.
El titular se invierte al cruzar el bloque macizo: la letra no está pintada, está recortada.
El titular repetido cuatro veces detrás de sí mismo: una estela que retumba.
Puño levantado y una consigna rotada al margen: el cartel que se pega en la calle.
Papel, tinta y una palabra tachada: lo que ya no eres se dice tachándolo.
Una cifra ocupando casi todo el lienzo y el texto al pie: el hito, sin literatura.
Amarillo chillón, bordes gruesos y sombra dura: imposible pasar de largo.
Letras con los puentes recortados, como una plantilla de spray usada mil veces.
Un porcentaje gigante rotado y el precio tachado: el cartel de escaparate.
Alto contraste sucio, bordes comidos y las líneas desalineadas: la tercera fotocopia.